Dado que el Protocolo de Transferencia de HiperTexto (HTTP) es
un protocolo sin estados (no almacena el estado de la sesión
entre peticiones sucesivas), las cookies proporcionan una manera
de conservar información entre peticiones del cliente,
extendiendo significativamente las capacidades de las aplicaciones
cliente/servidor basadas en la Web. Mediante el uso de cookies
se permite al servidor Web recordar algunos datos concernientes
al usuario, como sus preferencias para la visualización
de las páginas de ese servidor, nombre y contraseña,
productos que más le interesan, etc.
Entre
las mayores ventajas de las cookies se cuenta el hecho de ser
almacenadas en el disco duro del usuario, liberando así
al servidor de una importante sobrecarga. Es el propio cliente
el que almacena la información y quien se la devolverá
posteriormente al servidor cuando éste la solicite. Además,
las cookies poseen una fecha de caducidad, que puede oscilar desde
el tiempo que dure la sesión hasta una fecha futura especificada,
a partir de la cual dejan de ser operativas.